
¿Será acaso que el smog del DF nos ha dañado la capacidad de asombro o es que simplemente a los seres que habitamos la ciudad de México no nos gusta exigir?
¿Por qué conformarnos con ir a un evento repetitivo en el que los artistas independientes son tratados como expositores de tercera, cuando en la MetroCom son estos creativos los que le ponen el sabor al caldo?

Es muy reconfortante encontrar que mientras el DF se sigue llenando de Marvel Zombies, el público que asistió a este encuentro lo hace con unas enormes ganas de aprender y de conocer propuestas distintas a las de los grandes sellos (que claro que también hacen cosas muy respetables).
Es fabuloso ver a nuevos lectores comprando material que-sabiendo no podrían encontrar en ningún otro lado, al menos en vaaarios meses-, desenfundan cual Llanero Solitario sus 15 , 20 o 25 pesos para adquirir una propuesta independiente hecha en México, sea ciencia ficción, meximanga, terror fronterizo, luchadores, arte fantástico, etcétera.
El público que asistió a l MetroCom mostró una curiosidad que da gusto. En lo personal, fue un placer salir del encuentro con unos 25 cómics mexicanos totalmente distintos, y haber entablado una plática-aunque fuese breve- con cada uno de sus creadores, descubriendo en más de una ocasión (como pasó con el buen Santiago de la revista Cenizas) agradables coincidencias (no todos los días uno se encuentra a un fan del dios llamado Alex Raymond).
Un evento que combina el negocio y el arte, respetando tanto al público que con todo derecho quiere ponerse sus orejitas de gato y deambular disfrazado por horas, o completar su colección de figuras de Star Wars, como al chico que no se conforma con la desventura más reciente de Spider-man y quiere más…y mejor.
El que no fue a la MetroCom probablemente se perdió de un encuentro que propone más -y respeta más la inteligencia de sus visitantes- que cualquiera de los que se me vengan a la cabeza en este momento. Lo que es hoy un evento discreto, sin los grandes despliegues de publicidad y las “estrellas” que cantan la canción del anime de moda (gracias a Dios) hoy en día se antoja como el evento comiquero más propositivo y caluroso. Hago énfasis en caluroso, ja.