Es indudable que Superman y Batman representan los sueños y fantasías de niños, adolescentes e incluso adultos. Pero curiosamente, el mundo de las expectativas es muy diferente con cada uno de estos personajes, al grado de que, en cada uno de ellos, hay un elemento distinto en cuanto a lo que simbolizan. Veamos a que nos referimos.
Superman: Creció en una granja, tuvo una vida universitaria y actualmente trabaja en una empresa, donde tiene jefe y, más recientemente, un matrimonio y una familia, además de sus padres – o cuando menos uno de ellos – a los que visita constantemente. Clark Kent es, directamente, la representación de una vida normal. Sólo al ponerse las mallas y salir volando por una de las ventanas, es que se transforma en el ser diferente, con enormes poderes, que puede salir de la ciudad en segundos, y moverse a cualquier parte del mundo. En cierta forma, vendría siendo un símbolo del escape, de la oportunidad de abandonar la rutina por algunos instantes y, simbólicamente, ver nuestra vida desde arriba, sin limitaciones.
Batman: El es millonario, sin compromisos, soltero y con un mayordomo que le es completamente fiel. Cuenta con todas las mujeres que desea, además de lo último en automóviles, equipo y recursos. El nunca se sujetó a una escuela, sino que estudió con su propio ritmo, moviéndose a su antojo. Es sólo cuando se pone el traje que se convierte el el hombre responsable. Tiene una ciudad que cuidar, compromisos, una promesa que debe de cumplir e, incluso, es cuando realmente se ocupa de su protegido (A Bruce no le interesa lo que haga Tim, pero Batman está siempre al tanto de Robin). El Hombre Murciélago es una imagen de la vida despreocupada y sin problemas, pero que tiene la forma de dejar su huella y hacerse notar. Es en un momento dado, la proyección del instinto protector y paternal del individuo.
