Una corte belga desestimó la denuncia del activista congolés Bienvenu Mbutu Mondondo, quien pedía que se prohibiera la distribución del álbum Tintín en el Congo, por considerar que las descripciones que hacía de los habitantes eran abiertamente racistas. El juez consideró que la obra había sido creada en un momento en que aún prevalecían ideas colonialistas en el mundo, por lo que sólo se trataba de un reflejo de la visión general, y por tanto inaplicable en la época moderna. El fallo fue, pues, terminante:
Está claro que ni la historia, ni el hecho de que haya sido puesto a la venta, tiene el objetivo de crear un ambiente intimidatorio, hostil, degradante o humillante.
Sin embargo, el activista aseguró que piensa apelar, y llevar el caso a las instancias más altas posibles.









